Soporte Básico para la Vida El soporte básico para la vida describe aquellos procedimientos de primeros auxilios no invasivos (sin el uso de equipo o materiales médicos especializados) necesarios para mantener la vida durante una situación de emergencia. Los primeros pasos a seguir para el soporte básico para la vida consiste en la evaluación de la víctima, abrir la vía respiratoria, proveer respiración de rescate, y circulación artificial. Esta última etapa será ampliamente discutida en el Capítulo 4. Estos pasos han sido descritos previamente (véase Capítulo 2). Un aspecto importante del soporte básico para la vida es el tiempo. Al identificar la emergencia que require soporte básico, se debe actuar de inmediato, de manera que se pueda prevenir la muerte biológica de las células en el cerebro de la víctima (véase Figura 3-2). Bajo aquellas condiciones/situaciones de emergencia óptimas, sólo deben de transcurrir segundos entre el identificar la necesidad de soporte básico y comenzar a ofrecer esta ayuda vital. Según la Asociacion Americana del Corazón (AHA, 1992), la evaluación de la víctima debe incluir los siguientes pasos: 1) Determinar impasibilidad (si la víctima se está consciente): Para establecer el estado/nivel de conciencia, i.e., si la víctima responde o no, se debe mover con cuidado los hombros de ésta y gritar: ¿"Estas bien"?. Si no responde, se continúa con el paso dos. Recuerde que no se debe mover o sacudir aquel accidentado en el cual se sospecha un posible trauma craneal o cervical, puesto que este procedimiento podría crear mayores complicaciones a su condición. 2) Activar el Sistema de Emergencias
Médicas (llamar al 9-1-1 o número de emergencia
Si la víctima es un adulto y el rescatador se encuentra solo, se debe activar sin demora el Sistema de Emergencias Médicas. En el caso de infantes y niños, si el socorrista está solo, se procederá primero a administrar los primeros auxilios correspondientes durante un minuto, y luego activar el Sistema de Emergencias Médicas (AHA, 1992). Antes de activar el Sistema de Emergencias Médicas, si la víctima se encuentra inconsciente pero respira espontáneamente (y sin daño en el cuello), se debe coloca a ésta en posición de recuperación (de un constado) (AHA, 1992). En un niño pequeño o infante donde no se sospecha daño a nivel de la médula espinal (particurmente en la cervical), se puede transportar a la víctima (establizando la cabeza y el cuello) hacia el teléfono más cercano mienstras se siguen administrando las medidas básicas para el mantenimiento de la vida (AHA, 1992). Según fue discutido en el Capítulo 1, la persona que llama al despachador del 9-1-1, debe especificar el lugar donde ocurrió la emergencia, el número telefónico desde donde se encuentra llamando, lo que ocurrio, el número de personas involucradas, la condición de la(s) víctma(s), la ayuda de urgencia que se ha ofrecido, y cualquier otra información que se le solicite al rescatador. 3) Colocar a la víctima que no responde en posición adecuada: Si la víctima se encuentra en pronación (boca abajo), colóquela sobre su espalda; ruede a ésta como una sola unidad, de manera que la cabeza, hombros y torso se muevan simultáneamente (sin torsión), manteniendo alineado la cabeza y el cuello. Idealmente, el accidentado debe estar sobre una superficie firme y dura. Para colocar a la víctima en posición de soporte basico para la vida:
En ocasiones, solo se requiere abrir la vía aérea para que comience la persona a respirar, puesto que en una persona inconsciente, la lengua se relaja y retrocede hacia la faringe (garganta), obstruyendo el pasaje respiratorio. Abra la vía respiratoria empleando los métodos apropiados, a saber, inclinación de la cabeza hacia atrás/levantamiento del mentón, o la tracción de la mandíbula. Estas técnicas mueven la mandíbula inferior hacia adelante, apartando de esta forma la lengua de la vía respiratoria. En niño e infantes, cuide de no incinar la cabeza demasiado hacia atrás (solo en leve extensión o posición neutral) 5) Determine si la persona respira. Una vez se abra la vía respiratoria, se procederá a cotejar la ausencia de respiración. El socorrista deberá colocar su oído cerca de la boca y nariz de la víctima y mantenerse en esta posición durante tres a cinco segundos, efectuando lo siguiente: Observe - si el pecho
sube o baja. Verifique también la simetría de ambos
Escuche - si sale
aire que sale y entre de la boca o nariz de la víctima.
Sienta - por la posibilidad de aire exhalado (de la boca o nariz) en tus mejillas. Si la víctima respira,
mantenga la vía respiratoria abierta, y coloque a ésta en
posición de recuperación (véase Figura 3-3).
Esta posición ayuda a mantener la vía respiratoria abierta
en aquellos accidentados conscientes e inconscientes que respiran. En situaciones
con traumas en la columna espinal, nunca intentes mover a estas víctimas.
En aquellos casos donde el accidentado no respira, se aplican dos insuflaciones lentas y completas, de 1½ a 2 segundos cada una en adultos (1 a 1½ segundos en infantes y niños). Los métodos empledos para proveer las respiración artificial son : (1) boca a boca, (2) boca a nariz, (3) boca a estoma, y (4) boca a mascarillas protectoras. Si el intento inicial para ventilar a la víctima no es exitoso (no entra aire ni sub el torax), se debe reposicionar la cabeza e intentar otra insuflación en la víctima. Si el pecho de la víctima no subió o hubo resistencia al aplicar el primer intento de ventilar, puede ser que la técnica empleada para abrir la vía aérea no fue la apropiada, el sello de la boca (y de la naríz, en infantes) no fue hermético, o existe una posible obstrucción. Para asegurarse que la causa para que no entrará el aire a los pulmones de la víctima no fue por abrir incorrectamente el pasaje respiratorio o un pobre sello, vuelva a posicionar la cabeza de la víctima y selle la boca (y la naríz, en infantes) e intente de nuevo de administrarle una segunda respiración de rescate. Definitivamente, si esta segunda insuflación no pasa hacia dentro la vía aérea de la víctima o se acumula presión en la boca del rescatador, existe una obstrucción en estos pasajes respiratorios. 7) Evaluar el pulso: Luego de haber administrado las dos ventilaciones correspondiente, palpe el pulso (carótido en adultos y niños, braquial en infantes). Para determinar el pulso carótido, primero palpe la manzana de Adan (laringe o cámara de voz) con la llema de los dedos índice y medial. Luego, deslice sus dedos hacia el canal ubicado entre la manzana de Adam y los músculos laterales del cuello. Siempre trabaje el lado suyo, i. e., la arteria carótida palpada debe ser la que se encuentra próxima a usted. Nunca utilice el pulgar para palpar el pulso. Si la víctima posee pulso, pero no respira, inicie la respiración de rescate. Por el otro lado, si el pulso no se encuentra presente, se debe comenzar la resucitación cardiopulmonar (combinación de compresiones torácicas/esternales [circulación artificial] con ventilaciones artificiales). Este procedimiento de soporte básico para la vida será discutido en el próximo capítulo.
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